Eso se desprende, por lo menos, de una investigación elaborado por una universidad de Sidney
Pídale a su amante que cierre los ojos y luego juegue con besos en diferentes s de su cuerpo, todo, desde un picotazo hasta un bocado. Comience de manera lenta, besando cada tal y como si estuviera adorándola, entonces aumente el ritmo hasta que su cuerpo palpite de deseo.
